Antecedentes de la hilatura

ANTECEDENTES DE LA HILATURA

El arte de hilar las fibras para tomar un hilo es tan antiguo que sobrepasa las fechas históricas. Se ha comprobado la existencia de algunos tejidos de fibras naturales utilizados por el hombre de las cavernas cuando el mamut y otros animales prehistóricos todavía vagaban por la faz de la tierra.
La hilatura  se trata de una acumulación de conocimientos y pequeños avances tecnológicos por parte de millones de hombres, a través de miles de años de esfuerzos para encontrar la mejor forma de satisfacer las necesidades cada día.
En Europa central en el fondo de los lagos Constanza y Ginebra se han encontrado algunos manojos de lino limpio, listo para ser convertido en tela.
 Se cree que los hombres primero aprendieron a tejer antes de aprender a hilar ya que había simples fibras y hierba a mano y era sencillo tejerlas. Más tarde aprenderían a hilar sus hebras para hacer con ellas telas para sus prendas de vestir. Cuando se inventó el arte de hilar, la lana se convirtió en el material más útil  para hacer vestidos para los que vivían en climas fríos; por el contrario en Egipto lo más usado fue el fresco lino.
Las primeras agujas de acero fueron fabricadas en Nuremberg, Alemania en el siglo XIV. 
La primera ayuda mecánica para el hilado a mano fue el empleo de la rueca, donde una banda o correa se hacía pasar de la rueda al huso. De esta forma, al girar la rueda el huso se movía a mayor velocidad que cuando se hacía con la mano. El primer país en usar la rueca fue la India.

Se requería algo más, para que una máquina pudiera producir las mejores hebras, lo hizo Samuel Crompton, con su máquina llamada "mula de hilar". La mula trabajaba mejor de lo que se podría haber hecho suponer su nombre, porque daba una hilaza muy linda.

En tres grandes invenciones modificaron radicalmente el procedimiento del hilado. Constituyeron la base de todos los que siguieron, porque, desde luego, las máquinas de hilar se han seguido perfeccionando, y ahora hay hilanderías con miles y miles de husos, que produces toneladas de hilaza de excelente calidad, a un ritmo que habría sorprendido a las hábiles hilanderas que manejaban el viejo torno de hilar.

Se sabe que con la edad de piedra, existían tejidos hechos de fibras naturales y con la aparición de los primeros hilos y telas de dichas fibras empieza realmente la historia del uso de la aguja. En ruinas del antiguo Egipto se han encontrado agujas fabricadas de piedra. Posteriormente los romanos las hicieron de hierro y bronce y ejemplares de ellas bien elaboradas se encontraron en las ruinas de Pompeya.

Hasta el siglo XVIII casi todas las operaciones relacionadas con la fabricación de telas se hacían a mano. En ese mismo siglo se inventaron máquinas para limpiar, cardar y peinar la fibra, para torcerlas formando hilazas y para tejer géneros. La mecanización que la revolución trajo consigo, tuvo en la industria textil un efecto mas marcado que en muchas otras. 

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